PREÁMBULO
El día 19 de septiembre se presenta un terremoto en la Ciudad de México, tras haber culminado el simulacro masivo, algunas personas se reincorporaban a sus labores cuando sucedió el evento. La alerta sísmica no se escuchó debido a que el epicentro fue en el Estado de Morelos, muy lejos de la costa donde se encuentra la infraestructura. A partir de entonces comienza una serie de transmisiones interminables, nos mantenemos al filo del asiento, prolifera el caos y la desinformación. Frida Sofía no existía, pero el dolor se siente muy real. Me siento frustrado, quisiera estar ayudando, estoy lleno de impotencia. ¡Carajo, que estoy haciendo aquí sentado frente al televisor!

DÍA 0
Teníamos un evento de RETOS México, nuestra A.C. justo la semana subsecuente en la CDMX, nos había costado mucho generar la agenda, tenemos que recular y rehacer lo mejor que podemos, con mucha incertidumbre, pero generamos algo provisional y de pronto tenemos una coyuntura con los vuelos que partían desde Chihuahua el martes 26 de septiembre. Veo a algunos amigos en una comida el domingo y empezamos a vislumbrar un posible plan, nuestro amigo Cris nos comenta que él nos recibe con mucho gusto en su departamento si queremos asistir. Ya entre la convivencia, lo dejamos al aire, previendo la posibilidad y con las ganas muy latentes.

DÍA 1
Arrancamos la semana y aunque físicamente estoy en la oficina mi cabeza está en el sur del país, no hemos acordado nada y estamos escasos de tiempo si es que queremos irnos a la mañana siguiente, mi primo Edgar “Pollo” y yo, acordamos reunirnos con Mauricio a las 6 de la tarde, con desconocimiento total de la situación y sin recursos, tomamos la decisión de ir, a pesar que en los medios de comunicación mencionan constantemente que ya no se necesitan manos, que los víveres están llegando. Acudimos a la aerolínea y cambiamos los nombres de dos vuelos, no estamos listos, pero estamos dispuestos. Estando en las oficinas se comunican de mi casa, mi perro se fracturó una pata, me lleno de pronto de incertidumbre, traigo muy poco efectivo y le digo a mi hermano Alonso que está disponible el recurso que él había aportado para el viaje de la AC, nos otorga su gran apoyo, como el gran soporte que ha sido siempre en nuestra vida y el utiliza sus medios para salir del embrollo. Nos dirigimos entonces a realizar compras, impermeables, chalecos, sleepingbag, linternas; complementamos lo mejor que podemos con los donativos que los clientes de “La Regina” han hecho, como botiquines, cascos, guantes. Mauricio dispone mochilas, cangureras, ropa táctica entre otros aditamentos que nos hagan más eficiente el viaje. En 6 horas organizamos todo de la mejor manera posible y nos vamos a descansar a sabiendas que no dormiremos del todo bien esa noche.

DÍA 2
El vuelo parte 8:25 a.m., son las 6:45, voy por Mauricio, su mamá Teresa nos echa la bendición con mucho sentimiento desde la puerta, es muy significativo, su familia emigra justamente por el terremoto del 85 cuando Mau tenía meses de nacido. Llegamos a la casa, dejamos el vehículo y nos iremos en Uber con rumbo al aeropuerto, le damos un abrazo a la familia y partimos con un dejo de nerviosismo. Hacemos check-in, documentamos y nos disponemos a ir a la sala de abordaje, ahí nos topamos un par de diputados que se ponen a la orden, (el prometer no empobrece, uno de ellos nos dejó “en visto” cuando le solicitamos su ayuda). Arribamos a la ciudad de México, todo está turbio, nos ofrecen un taxi, se acerca un chofer que nos dirige a la salida y nos conduce por fuera el estacionamiento y debajo de un puente, se escucha un grito a lo lejos “ahí está la federal”, se para al borde un callejón, afortunadamente no pasa a mayores, se trata de un taxista que labora para un hostal, pero no hay hospedaje debido a los efectos del sismo y según comenta debe recurrir a eso para obtener algunos clientes, se disculpa por el susto, amablemente nos pone al tanto de todo y llegamos con bien al departamento en la Colonia Juárez. No tenemos enlace con nadie, pero Abraham nos contacta con personas que podrían orientarnos, ya que el pasó algunas noches apoyando los rescates y está en algunos grupos de WhatsApp. Nos dirigimos a comer con el papá de Mauricio, aprovechamos la estancia para algunos pendientes y comienza entonces un cruce interminable de mensajes y llamadas, algunas improductivas, algunas con urgencia en los Estados que no podemos atender debido a que no contamos con vehículo para trasladarnos, nos comienza a invadir la frustración; en el local donde estamos se va la luz en varias ocasiones e incluso a las 6 de la tarde nos avisan que sonará la alerta sísmica, es un nuevo simulacro según comentan, nada de qué alarmarse, hay una manifestación sobre reforma y la cerveza artesanal que pedimos para caldear un poco el ánimo es malísima.

De pronto me llega un mensaje privado de Dane, integrante de un grupo en los que estamos en comunicación, me comenta que hay un brigadista de nombre Saúl que requiere apoyo para acudir a San Gregorio, le comento a los muchachos y sin dudarlo aceptamos, me pongo en comunicación con él, pactamos vernos a la mañana siguiente en un domicilio en Coyoacán donde será el punto de partida, según lo acordado, integraremos una brigada de higiene, la situación es crítica en cuestiones de focos de infección. Algo frustrados por no laborar ese día nos vamos del lugar ya bastante entrada la noche y Odilón el papá de Mauricio nos propone irnos a un Hotel cerca del punto de reunión para poder acudir más descansados, accedemos, tomamos nuestro equipo del departamento y nos vamos a descansar. No pude conciliar muy bien el sueño, despertaba cada hora con ansiedad, ya quiero comenzar y por otra parte estoy sinceramente temeroso con alguna replica o un nuevo sismo.

DÍA 3
Despertamos un poco apresurados, acordé levantarme primero y me quede haciendo decidía por la mala noche, con apuros salimos en taxi rumbo a la Calle Colorines y llegamos a casa de Saúl, donde nos reciben con un café y un pan dulce que nos cayó como del cielo, conocemos a su familia y a Víctor, quien también ha estado apoyando sin descanso desde el día 19, a los minutos llega Clau, y nos vamos en su camioneta rumbo a San Gregorio, nos indican en el trayecto la dirección del multifamiliar de Tlalpan, y de la Escuela Rebsamen, ya se ve la maquinaria pesada y la zona con varios anillos acordonados, también vemos el mall en Coapa que muy posiblemente va a ser demolido. Poco a poco el panorama comienza a cambiar a un terreno mucho más húmedo, atravesamos por pequeños pueblos con callejones diminutos que debemos cruzar debido a los cierres en el camino, subimos hasta Milpa Alta, y luego descendemos a San Gregorio, donde nos comentan estaba paralizado totalmente. Afortunadamente, nos alegra ver que en una zona sin daños las personas se han organizado con carruchas o carretillas (como usted prefiera llamarlas), poniendo a la venta alguna mercancía para reactivar su economía. Me acerco con unos de ellos a comprarle unas gorditas de nata y me confirman que es la primera mañana que salen a trabajar para captar algo de recursos, estamos hablando que ya pasaron 8 días del percance. Llegamos a la zona 0 del pueblo y es un panorama muy distinto, hay toda un área de varias manzanas derrumbadas y por colapsar a la redonda, las construcciones que están intactas serán seguramente dañadas en la demolición y lo más probable es que todo quede reducido a terrenos; una barda de 2.5 metros de alto y cerca de 90 centímetros de ancho que servía de perímetro a la plaza central de la iglesia ha caído por completo, al grado de que una cruz y algunas veladoras se encuentran donde se instalaban algunos comerciantes, tristemente una persona ha fallecido, según nos comentan un caso muy sonado fue el de una niña falleció mutilada por escombros y hay varios desaparecidos, los topos de Yucatán lograron rescatar a dos personas de una construcción donde se decía no había nadie, sin embargo el Delegado de Xochimilco se atrevió a anunciar saldo blanco ante los medios, hecho por el que fue corrido a golpes e incluso fue noticia en los medios nacionales. La rapiña es una constante y hay muchas brigadas solo caminando y tomando fotografías, por lo que tomamos algunos testimonios y nos disponemos a lo nuestro; limpiamos un pequeño local donde nos indican que llegará una brigada médica y con donativo de anteojos, la familia del lugar se encarga de poner víveres y ropa a disposición de quien lo requiera. Nos avocamos también a enterrar animales muertos, como perros y gatos, así como restos de comida putrefacta y heces que representan un foco de infección. Se han visto rondines de partidos políticos, tristemente intentando sacar tajada de los hechos, inclusive llega la Comisión Internacional de Derechos Humanos, encabezada insensiblemente por un individuo vestido elegantemente en traje caminando por la zona, mientras los muchachos destapan algunas coladeras que están a tope de lodo. Justo a tiempo, llega la lluvia, evidentemente huyen los insensatos y comenzamos a instalar algunas lonas para que se refugien las personas, ha llegado una brigada del IPN con alimentos y todos se disponen a comer. Nos despedimos de San Gregorio, la gente del pueblo nos brinda un aplauso por acudir desde Chihuahua, se nos eriza la piel y es inevitable que se nos rocíen los ojos, intercambiamos abrazos y comenzamos una larga caminata para luego tomar un taxi y terminar la jornada. Llegamos al departamento en la Juárez y nos vamos a descansar un poco frustrados porque quisiéramos haber apoyado un poco más, Abraham ya tenía listas unas buenas cervezas y unos tacos para reponer energía y bajar un poco el estrés.

DÍA 4
Nuevo día, Raúl nos ha explicado la ruta del transporte público para llegar mucho más rápido al punto de reunión, caminamos a la estación Cuauhtémoc del metro, transbordamos en Balderas y tomamos la línea a Coyoacán, al descender faltan aún 7 kilómetros, tomamos un taxi, apenas bebemos nuestro café y pan dulce, cuando pasa Fernanda por nosotros para dejarnos en una nueva Zona, Santa Cruz Acalpixca. Vamos a ciegas, doblamos un par de callejones, y justo donde estaba una enorme zanja de una fuga en reparación, nos intercepta la señora Ana María, nos pregunta si somos de protección civil, cuestión que negamos y explicamos que hemos realizado una brigada de particulares, tanto Saúl, que cabe destacar que es Bombero Auxiliar, Enfermero y Topo, junto con Víctor, además de nosotros que llegamos hace un día. Nos conduce a su domicilio a unos metros, vemos las instalaciones que increíblemente Protección Civil le ha dicho que es totalmente reparable, a pesar que es evidente que el piso está vencido y las cuarteaduras son terribles; vive con sus dos hijas y dos nietos, además de su esposo quien apenas la noche anterior se dio un golpe en la cabeza, aún se ve una mancha de sangre en el piso. Sus pertenencias están a la intemperie, pero los muchachos ven un pequeño tejaban sobre la planta baja y recargada en una pared del segundo piso, por lo que se les ocurre desmontarla para habilitar un refugio en el jardín. No disponemos de herramienta adecuada, un esmeril hubiera sido útil, sin embargo, se desmontaron las láminas en forma de teja, las bajamos con soga, retiramos ganchetes, y a punta de hachazos y martillazos se desprendió la estructura de los postes. Se consiguieron más sogas y se realizó la maniobra más complicada, la cual fue hacer descender la pesada estructura metálica sin ocasionar más daños al edificio o a las muebles que están en el jardín; con una habilidad impresionante, haciendo contrapesos se logra rotar la estructura para posicionarla debajo.

Se instalaron algunos polines para utilizarlos como base, las cuales cabe señalar un servidor por desconocimiento quería asentar con piedras, pero lleve unas muy pequeñas, así como guijarros de río, luego Mauricio nos apachurró los dedos contra las láminas en varias ocasiones y para rematar a Víctor se le estrelló su celular, nunca perdimos el ánimo, tratando siempre de mantener el buen humor y las risas, a pesar de uno que otro disgusto que llegará a presentarse. La familia nunca dejó de proveernos de comida, agua de guayaba, rebanadas de piña, refresco, tostadas de atún y tortitas de avena que nos preparó la vecina, fueron parte del menú. Así mismo, llegó de nuevo la brigada del Politécnico y pudimos tomar algunos alimentos con los vecinos de la zona. Cerramos el día, caminamos un buen tramo, tomamos el microbús, luego el tren ligero hasta metro Taxqueña, transbordamos en estación Pino Suárez para llegar a Cuauhtémoc ya muy cerca de nuestro destino. Compramos algunas medicinas, ya traíamos algunos malestares por las lluvias. Ya por irnos a descansar, Mauricio sale con rumbo a la delegación, desafortunadamente le robaron documentos importantes a su papá y decide ir a acompañarlo, lugar donde permanecen hasta las 4:45 a.m.

DÍA 5
Nuevamente tomamos el metro, Fernanda nos lleva nuevamente a la zona y cantamos un poco en el camino, no podemos perder el ánimo, de camino decide llegar a una tienda y en el traslado me llama mucho la atención una iglesia, unos meses antes la había soñado, tuve una sensación muy profunda, no sé cómo explicarlo, incluso tomé una fotografía y justo en ese momento había un automóvil idéntico al mío en el estacionamiento, cuando la veo aún tengo una sensación extraña, me da muchísima nostalgia y también escalofríos. Al llegar encontramos la estructura que habíamos instalado el día anterior un poco ladeada, por lo que nos dedicamos a reforzar los polines y agregar más estructura con madera para reforzar, se fijaron las láminas y se rodeó toda la estructura de lonas y carpas para concluir el refugio, incluyendo un piso. Durante todo el día, la lluvia no cedió, por espacios de entre una hora y dos horas vimos interrumpidas las labores, mientras brigadas de la UNAM comenzaban a circular por la zona en apoyo a los vecinos con algunos peritajes, gracias al cual, la señora Ana María, consiguió en la Delegación que reconocieran que su vivienda ya no era habitable, sin saber cuánto recurso le corresponderá, pero al menos fue una pequeña victoria en medio de todo el caos. La tensión estaba a flor de piel, se decía que había alerta máxima, que se avecinaba un evento más fuerte, monitoreábamos constantemente las aplicaciones de alerta sísmica, veíamos múltiples eventos con epicentros en Chiapas, Morelos y Oaxaca, aunque de intensidad débil, el ánimo social era más agudo, algunos vecinos se organizaron, había pancartas a los exteriores de los barrios: “Si te sorprendemos robando, no te consignaremos, te vamos a matar”, algunas personas habían decidido levantarse debido a la rapiña. Terminamos el refugio temporal y nos ganó la noche, le dimos un abrazo a la familia, echamos un par de suspiros, les agradecimos la rica taquiza que habían dispuesto esa tarde y desde luego todas las atenciones que siempre nos brindaron; nuevamente realizamos el traslado, a pie, micro, tren, metro y nos fuimos a dormir, ya que al otro día nos esperaba otra zona.

DÍA 6
Llegamos a la calle Colorines, ya nos espera la familia de Saúl, pero esta vez con empanadas diferentes, había de mole, de carnes frías, con queso y una espectacular que comí con queso crema y mermelada de frambuesa, está vez llegan por nosotros Andrea y Mauricio su roomie, con quienes durante todo el traslado tuvimos una plática buenísima sobre creencias y anécdotas de nuestra formación, son personas muy interesantes. Nos encontramos en el camino con Clau, quien nos hizo favor de llevarnos a inicio de semana a San Gregorio, está vez nos ha invitado porque organizó con sus amigos una brigada a La Conchita, donde vive Don Esteban, mejor conocido en Xochimilco como Don Teba. La zona es bastante inaccesible, hay que recorrer pequeños callejones, donde no entran los vehículos, es primordialmente compuesto por kilómetros y kilómetros de parcelas familiares; entre esos pasadizos, compramos soga y formamos pequeñas mochilas para transportar los víveres que llevaron Andrea y Mauricio Roomie, así como todo el material que dispusieron los amigos de Clau, el cual acarrearon en carretillas y cubetas. Tuvimos que hacer varias veces el trayecto con los materiales necesarios. Barrimos la zona hasta el final repartiendo apoyos para regresar con Don Teba, era triste ver su pequeña casa, todo el terreno estaba lleno de maleza, había muchísimas arañas de todos tamaños e insectos de diferentes especies, el camino obstruido por cosas que había acumulado con los años. Clau nos coordinó y comenzamos un poco torpes ya que éramos bastantes personas, sin embargo, hicimos muy buena sinergia y se limpió entre todos varias partes del terreno, se removieron los tiliches que estorbaban, le construyeron una pequeña banqueta, se hizo una puerta de madera para el acceso y se cerró su casita con madera y lámina, ya que estaba incompleta y estaba expuesto al frío y a las alimañas. Tuvimos tragos amargos y buenos momentos, en un momento de la tarde llego una señora a reclamarnos que golpeamos su pared, en la que solo se pusieron un par de clavos, llevándonos la sorpresa que era la hija de Don Teba, al cual tenía descuidado por completo.

El momento más emotivo, me pareció cuando el Don, sale de su casa y llegó con unos cigarros y tres caguamas, lo cual, me pareció en primera instancia como un acto totalmente impulsivo, pero que luego comprendí y dimensioné, nos invitó a que nos acercáramos, nos servimos unos vasos y convivimos un momento con él para escucharlo, a veces las personas solo necesitan saber que cuentan con alguien y una palmada en la espalda. Fue el día más lluvioso, y también el más emotivo, dirigimos algunos mensajes y transmitimos en vivo en nuestras redes, por lo que salimos del lugar a eso de las 9 de la noche, ya cansados y empapados del diluvio. Afortunadamente Andrea y Mau roomie, viven muy cerca del departamento en la Juárez y nos llevaron hasta la Calle Roma, no sin antes tener una merecida escala en los tacos.

DÍA 7
Día de descanso, Sául y Víctor no han parado desde el 19 de septiembre, necesitan retomar fuerza y ver a sus familias, por la tarde decidimos vernos en Coyoacán, nos han preparado mole verde con puerco y mole rojo de pollo, hicimos un buen equipo y una mejor amistad, sabemos que no será la única vez que nos veamos, inclusive ya tenemos en mente prepararnos para contingencias y definitivamente Saúl es el indicado para orientarnos y poder formar un buen equipo; nos quedamos muy agradecidos con su hospitalidad, reconociendo que no es fácil abrir las puertas de tu casa y sin embargo, ellos lo hicieron desinteresadamente. En algún momento pudimos decidir ir a Oaxaca o a Morelos, realmente lo anhelábamos, pero el empuje de esas familias y la situación terrible que no se ve en los medios de comunicación nos hizo quedarnos ahí, apoyando, y aunque que quizá no pudimos hacer las grandes obras o generar un alto impacto, pensándolo fríamente, si más gente hizo lo mismo, el acumulado de familias apoyadas debe haberse multiplicado exponencialmente. Tenemos la esperanza que así haya sido, porque donde faltaba alguna institución, había personas nobles llevando esperanzas y buena voluntad. Como ven, no hicimos nada extraordinario, algunos en sus mensajes nos llamaron héroes, lo cual agradecemos, pero ciertamente no me siento como tal y mis carnales tampoco, además que no era el objetivo del viaje llegar a serlo; llegamos con mucha humildad a CDMX y regresamos con el mismo espíritu, con la ilusión de haber dejado al menos una pequeña huella de nosotros, comparado con la enorme enseñanza que nos trajimos desde Xochimilco. Pude ver lo mejor y lo peor de la humanidad y las circunstancias, y a pesar de que intento no ser muy expresivo en público, camino al aeropuerto no pude evitar derramar un par de lágrimas, cuantos amigos nuevos hemos hecho y cuantos de los de siempre han afianzado que podemos contar con ellos. Nos vemos pronto hermanas y hermanos, ¡Ustedes pueden! #FuerzaMéxico.

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