El mediocampista nacido en Argentina y nacionalizado paraguayo, quien ganó la Copa Libertadores de 2004 con el Once Caldas, ahora enfrentará su partido más difícil ante la justicia.

Los cargos contra Fabbro son por violación a una niña de 11 años de su misma familia, menor quien relato que el futbolista la había forzado a practicarle sexo oral para eyacularle en la boca, mientras le tocaba el pecho, tanto en el auto del argentino, como en la casa de la abuela de la niña, cuando ella tenía tan solo seis años.

Y es que entre las pruebas más contundentes contra Jonathan Fabbro se encuentran varias capturas de pantalla de conversaciones de Whatsapp entre él y la niña, donde el ex Once Caldas le pide a la menor que le envíe fotos de manera insistente, en un tono muy llamativo; y la declaración de la menor ante una psicóloga en una cámara Gesell del Cuerpo Médico Forense, donde se determinó que la niña presenta síntomas cognitivos y emocionales que son compatibles con un abuso sexual.

Razones por las que el juez que investiga el caso, Santiago Quian Zavalía, envió al Departamento Interpol de la Policía Federal la orden expresa de arrestar nacional e internacionalmente al futbolista, además el juez pidió la colaboración de la Asociación de Futbolistas Profesionales (PFA por sus siglas en inglés) para lograr la detención del volante que actúa para los Lobos BUAP de Puebla, en México.

Por su parte, la PFA ya le pidió colaboración a Interpol México para lograr el arresto con la emisión de la correspondiente circular roja para prófugos globales, y que la misma sea publicada en el sitio web de Interpol, con lo que la imagen de Fabbro estaría junto a las caras de los hombres más buscados en todo el planeta por delitos como terrorismo y narcotráfico.

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