Generalmente con el inicio de año la gente se propone una serie de propósitos a cumplir, que comúnmente quedan a medias y en la mayoría de los casos guardados en el cajón del escritorio.

Por ello, hoy no te proponemos una lista de propósitos, sino un cambio de malos hábitos que dañan tu actividad emprendedora y perjudican tu productividad. ¡Haz un cambio este 2018!

Abusar de las redes sociales
Actualmente los negocios tienen un aliado importante en las redes sociales, al utilizarlas como un escaparate para sus productos y una vía directa de comunicación con los clientes. Lo anterior no está mal, pero puede afectar tu productividad si su uso es excesivo.

Pasar unos pocos minutos distraído en estas plataformas no es dañino, es más un estudio elaborado por la Universidad de Melbourne indica que el hacerlo aporta un descanso para la mente para que pueda continuar con el trabajo asignado. Aun mejor que quienes utilizan el Internet para propósitos personales en el trabajo tiene una mejora de productividad del 9%.

Pero por el otro lado, la secretaria del Trabajo, en un estudio detalla que los empleados utilizan al menos 10 minutos el celular en su jornada laboral ya sea para realizar o contestar llamadas, ingresar a redes sociales y mensajearse. Esto se convierte en una pérdida de productividad de hasta el 30%.

Para contrarrestar ello, define tiempos en los que puedes dedicarle un par de minutos para consultar tus redes sociales e indícales a tus contactos que solo atenderás por WhatsApp asuntos urgentes.

La impuntualidad
Otro de los malos hábitos es la impuntualidad. En una encuesta realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) sobre los hábitos de los mexicanos, el 77% considera que es muy común el llegar tarde a una cita o reunión. En otro estudio de la misma consultora el 5.1% de los encuestados aceptó que llega tarde a compromisos laborales.

La impuntualidad además pone en riesgo las relaciones con clientes, proveedores y otros personajes estratégicos de tu negocio, dañan severamente tu imagen.

Si eres una persona que estás habituado a llegar tarde a tus compromisos, propón este año erradicar ese mal hábito, pues estarás mandando un mensaje de que no tienes interés en el asunto. En caso de que inevitablemente una situación extraordinaria te haga llegar tarde a tus citas, discúlpate por teléfono e indica el tiempo que tardarás en arribar, así como preguntar si te pueden esperar. Respetar el tiempo de los demás es un punto clave en cualquier relación.

Mezclar las finanzas
Un error típico y que se enlista entre los malos hábitos es mezclar las finanzas personales con las del negocio. Lo ideal es que como emprendedor te asignes un sueldo y dejes de utilizar tu negocio como tu caja chica. Así cada quincena págate el sueldo que hayas establecido.

Lo mismo para los productos crediticios. Si has decidido solicitar un crédito para tu negocio, inviértelo en su totalidad para dicho propósito. Además, se recomienda que cada uno cuente con su propia tarjeta de crédito. Hoy en día los bancos cuentan con productos diseñados para las PYMES con beneficios propios.

No tomarse un descanso
Los emprendedores están tan empeñados en que su negocio funcione que se olvidan que requieren de momentos de relax y descanso. Al hacerlo de esta forma solo estarás afectando tu productividad y rendimiento. Lo ideal es tener un período de trabajo entre 6-7 horas pero que realmente sean efectivas, a pasarse 12 horas en el negocio sin rendir efectivamente.

Además de ello la falta de descanso incide en tu estado de ánimo, la falta de concentración, la disminución de la creatividad, el aumento del estrés y las tensiones, la falta de claridad en el pensamiento, entre otros.

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