Las pensiones voluntarias son una mejor respuesta al problema de la inseguridad económica en la vejez en el sector informal, asegura Richard Jackson.

El presidente fundador del Instituto Global de Envejecimiento (GAI, por sus siglas en inglés), dice que las pensiones sociales no contributivas, se han convertido en una de las formas habituales en las que se proporciona un respaldo a la población en la vejez, para aquellos trabajadores que no contribuyen al sistema previsional o que sólo lo hacen de manera intermitente.

En el estudio Las Pensiones Voluntarias en las Economías Emergentes. Nuevas estrategias para enfrentar el desafío de la seguridad previsional, asegura que en países como Brasil, Chile y Hong Kong, Tailandia y México, existe una pensión social de este tipo.

ASIA MARCA EL PASO
Sin embargo, un número creciente de países, especialmente en Asia, están diseñando e implementando sistemas previsionales voluntarios especiales para los trabajadores en el sector informal.

Si bien las pensiones sociales son un paliativo necesario en el corto plazo, hacen que una amplia fracción de los adultos mayores sea dependiente de la ayuda social gubernamental y, por lo tanto, vulnerable a los recortes en los beneficios a medida que las sociedades envejecen y las presiones fiscales aumentan”, afirma Jackson.

Las pensiones sociales incentivan la informalidad en el mercado laboral. Precisamente la condición que las hace necesarias, garantizando de ese modo que el alto nivel de dependencia de los adultos mayores en la asistencia social continúe indefinidamente.

Resulta económicamente más eficiente y socialmente progresista, subsidiar la jubilación ayudando a los trabajadores a acumular ahorros que les permitan mantenerse a sí mismos, que subvencionar la jubilación cuando enfrentan la vejez, agrega el documento.

Además, pueden ofrecer la misma o mayor seguridad en la jubilación a un costo fiscal mucho menor, incluso después de los subsidios y contrapartidas gubernamentales, que las pensiones sociales impondrán en última instancia sobre los presupuestos gubernamentales”, se establece en el estudio realizado por el fundador de GAI.

Pese a ello, Ricard Jackson asegura que extender el ahorro previsional voluntario al sector informal presenta enormes desafíos.

En México, los trabajadores independientes cuentan con siete mil puntos desde donde pueden realizar aportaciones voluntarias, en tiendas 7-Eleven, y en las sucursales de Telecom-Telégrafos, por ejemplo.

Por otro lado, los incentivos económicos deben ser más generosos debido a que deben competir con las pensiones sociales no contributivas, que prometen beneficios sin costo alguno.

Además, tomar en cuenta que los trabajadores independientes tienen menos liquidez, lo que requiere mayores incentivos para ahorrar que los formales.

 

Con información de Excélsior y Dinero en Imagen

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