Ciudad histórica y de una belleza particular, La Habana cumplirá 500 años de su fundación en 2019. La capital cubana es, de lejos, una de las ciudades con más personalidad e historia en Latinoamérica. Desde hace varios años, un historiador llamado Eusebio Leal comanda las labores de reconstrucción de La Habana Vieja, la zona más antigua de la capital, una labor demandante y hermosa a la vez. El rescate del rostro histórico-arquitectónico de la ciudad más poblada de Cuba llamó la atención de Juan Carlos López, periodista de CNN, quien desde hace una década ha viajado continuamente a la isla caribeña  para diversas coberturas.

Conectando la reconstrucción, el trabajo de Eusebio y el impacto social de esas obras, es que el corresponsal y su equipo decidieron producir una pieza de corte documental titulada “Rescatando La Habana”. La experiencia es agradable e ilustrativa, reveladora no solo de la transformación de la cara de La Habana Vieja, sino también de la consigna humana del trabajo de Eusebio Leal, cuyo objetivo rebasa la mera idea de resanar fachadas o reconstruir salones. “¿Cuál es el sentido de reconstruir una ciudad para verla?”, se pregunta Eusebio en el documental, y sentencia: “Hay que reconstruirla para vivirla”.

En el umbral del estreno de “Rescatando La Habana”, Juan Carlos López charla con esta casa editorial sobre este pertinente trabajo periodístico que aborda la reconstrucción de La Habana Vieja y su profunda resonancia humana y cultural.

¿Qué es lo que enciende el motor para hacer esta pieza sobre el rescate de las calles y edificios de La Habana?
Como parte de las coberturas periodísticas que hice en Cuba, tuve la oportunidad de recorrer muchas veces La Habana, he podido ver y conocer la ciudad. Durante esos viajes conocí también a Eusebio Leal, el historiador de La Habana, y ver lo que estaba haciendo con su equipo dentro de la capital. Después de varias conversaciones surgió la idea para mostrar todo este trabajo.
La clave o uno de los ejes, al momento de estructurar la idea, fue la estatua de José Martí, esta escultura original que está en Nueva York pero que, por un trabajo de diplomacia, consigue llegar a La Habana con una réplica. Me pareció que eso era un buen lazo sobre cómo EUA y Cuba se acercaban, pero también sobre cómo La Habana estaba haciendo todo lo posible por evitar que desapareciera esa parte de la ciudad llena de tanta historia.

Vemos en la pieza la reconstrucción y el rescate, la parte arquitectónica, pero también vemos cómo esa parte “plástica” está vinculada al espíritu de la ciudad.
Queríamos dar una mirada más profunda de lo habitual a una ciudad tan diferente y al proyecto que han desarrollado para rescatarla, aun dentro de los retos y particularidades que enfrentan. Por ejemplo, el Teatro Martí, que es parte de estas transformaciones. Y la idea que ellos tienen de la ciudad viva. Para los responsables, La Habana no puede ser un museo, no puede ser una ciudad que no tenga en cuenta a los ciudadanos. Cuando uno recorre La Habana se ven muchos aspectos de la ciudad. Con el documental queríamos permitir al público hacer un recorrido como el que nosotros hicimos y entienda sus diferentes facetas.

Una de las partes más emocionantes del documental llega cuando Leal dice frente a la cámara que la idea es reconstruir la ciudad para que la gente la pueda vivir y disfrutar.
Exacto. Hay una parte donde una de nuestras entrevistadas reconoce: “Sí, La Habana está destruida”. La impresión de quien llega por primera vez a La Habana puede ser muy peculiar. Pero en cuanto la empiezas a caminar, te das cuenta de cómo la gente vive la ciudad. Y no solo los turistas, hablo de los cubanos. Cómo han estado haciendo esfuerzos para que esa ciudad siga teniendo su espíritu. En La Habana es fácil encontrar qué es una ciudad viva.

Extrapolando un poco, “Rescatando La Habana” habla también sobre lo que nuestras ciudades dicen de nosotros, como ciudadanos.
Una cosa que a mí siempre me ha impresionado de La Habana es el tipo de ciudad que es, en medio del Caribe, su historia, sus construcciones de distintas épocas, pero todo parece majestuoso. Pasas de una calle a otra, rescatada o por rescatar, y es una ciudad a donde siempre te gustaría regresar. La Habana Vieja en particular. Ahí tienes el caso del Capitolio, que es espectacular. Me acuerdo ahora de la historia de las escalinatas. La idea original era hacer una vía que llegara hasta el mar y eso implicaba derrumbar una parte de la Habana Vieja, cosa que no sucedió y que hoy uno entiende: qué bueno que no sucedió, porque así como es, ésta es una ciudad magnífica.

¿Cuándo empezaste a planear este trabajo periodístico?
Empezamos a diseñar este trabajo hace un año o año y medio. Las grabaciones las hicimos este mismo 2018 durante 10 días seguidos. Se hizo un trabajo de coordinación importante con La Habana. A esto hay que sumar que más allá de los 45 minutos que tenemos de documental, se quedaron muchas horas de grabación por fuera, muchas historias. Pero creo que la forma en que lo preparamos nos ayudó a tener el producto que queríamos tener para presentar.

¿Habla la reconstrucción de La Habana -o de otras ciudades que podríamos encontrar en Latinoamérica- sobre el respeto que deberíamos darle a nuestra historia e identidad?
Me parece muy interesante el concepto, por ejemplo, de que en Cuba exista una Oficina del Historiador, que tenga esa misión. El modelo de reconstrucción de La Habana ya está siendo replicado en otras ciudades de la misma isla. El experimento se está trasladando. Y Eugenio Leal asesora a otras ciudades que quieren hacer lo mismo. Me parece importante mirar al pasado, rescatarlo y ver que la historia puede vivir. Se puede rescatar la arquitectura de una ciudad teniendo en cuenta a sus habitantes. Si bajo el escenario que enfrentan los cubanos se puede hacer, no veo la razón para que otras ciudades de la región, con iniciativa y razón, en una actividad coordinada, puedan hacer lo mismo.

¿Regresar a La Habana para hacer esta pieza te hizo cambiar o enriquecer tu visión de la ciudad?
Creo que La Habana se percibe diferente por todos los que llegamos a la isla. En La Habana veo una ciudad con similitudes y diferencias notables respecto a otras urbes latinoamericanas. Las personas pasan, pero la obra que están haciendo en La Habana, queda. Recorrer La Habana Vieja sorprende. Una parte que recorrimos fue el malecón. Hay edificios que el mar ya se los llevó o se los está llevando y por ellos ya no hay nada que se pueda hacer, no se pueden rescatar; pero a pesar de ello ya piensan en rescatar otras construcciones de la zona tomando en cuenta temas como el cambio climático. En fin, La Habana es una ciudad que te impacta por todo esto nuevo que se está haciendo hoy, pero también por todo lo que ha ido sumando a lo largo de cinco siglos.

¿Qué piensa el cubano de lo que está sucediendo con este rescate?
La gente quiere vivir en mejores condiciones y eso es algo que entiende la Oficina del Historiador y quienes están trabajando en el proyecto. La gente quiere ver un proceso más rápido, claro, pero es un proceso lento que encaja dentro de la realidad que viven ellos, dentro de su modelo económico. Cuando ves una parte de la ciudad que ya está arreglada, no puedes evitar notar la que no. Pero si hay algo que entienden las personas al frente de este proyecto es que lo más importante no es lo que ya hicieron, sino lo que están por hacer.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here