Reducir el analfabetismo en el estado de Chihuahua es el reto del Instituto Chihuahuense de Educación para los Adultos (ICHEA), por lo que este año se concentran más esfuerzos y alianzas para atender a quienes no saben leer y escribir, con especial atención a adultos mayores de 65 años y jóvenes y adultos que hablan alguna lengua indígena.

Los recorridos que se realizan en zonas urbanas, rurales y comunidades más apartadas, han detectado que quienes no saben leer y escribir son personas de edad avanzada o de comunidades indígenas, que por sus condiciones no se acercan a los lugares de atención.

El ICHEA intensifica el trabajo para identificar a estas personas en situación de vulnerabilidad y llevar los servicios con el apoyo en alianzas con municipios, sindicatos, organismos e instituciones federales, pero principalmente de la sociedad, que se suma como asesores y alfabetizadores.

A nivel nacional el reto para este 2018 en materia de alfabetización no es fácil cuando 1.3 millones de personas en esta condición son indígenas y otro 1.1 millón son mayores de 65 años; a esto se suma la orografía del país, las dificultades para poder trasladarse y motivar a la gente para que estudien  a través de sus diferentes institutos estatales.

Durante una reunión que organizó el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) en Morelia, Michoacán, para dar seguimiento operativo a la Estrategia Nacional de Alfabetización y Abatimiento del Rezago Educativo, se acordaron acciones que permitan a institutos y delegaciones fortalecer la atención educativa a estos sectores de la población mediante alianzas y apoyo de la sociedad.

El objetivo de llegar a más ciudadanos que no saben leer y escribir es consolidar la meta por el beneficio de la población y en esta razón es que se solicita a todos los actores de la sociedad se involucren en la tarea. Para el caso de Chihuahua, se pueden acercar a las oficinas del ICHEA que se ubican en todos los municipios.

“Muchas de las personas que no saben leer y escribir se encuentran desempleadas y las que están empleadas ganan poco dinero, pero el impacto social al incorporarlos se refleja en su vida, en el núcleo familiar o con temas tan básicos como el contenido de una receta médica, discutir un libro, o un periódico”, indicó el director general del INEA, Gerardo Molina Álvarez, en el evento nacional.

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